La otra cara de la AFA

A pocos meses de comenzar la defensa titular del trofeo conquistado en Qatar 2022, el fútbol argentino está acaparando titulares y, por desgracia, no precisamente por motivos deportivos, destapando así ‘la otra cara de la AFA’, la de las polémicas y la corrupción, pasando del éxito deportivo a los tribunales.

La justicia ha decidido procesar y embargar a la AFA por presuntos delitos de fraude fiscal con dos nombres marcados en rojo: Pablo Toviggino (tesorero) y Claudio ‘Chiqui’ Tapia, el máximo mandatario de la Asociación de Fútbol Argentino. Dentro de los datos, se habla de un embargo de 350 millones de pesos argentinos y un presunto fraude de 19.000 millones de pesos.

Argentina, del éxito mundial a los tribunales

El escándalo que ha estallado no es un caso menor. Se trata de una investigación por presunta apropiación indebida de dinero por cifras que superan con creces (según las fuentes oficiales) el dinero embargado hasta la fecha. De confirmarse, estaríamos ante un mecanismo destinado a utilizar recursos ajenos a la AFA para financiar la propia estructura federativa.

Y esto sería un detalle clave para el caso, pues no es lo mismo en términos jurídicos y éticos, evadir impuestos que retenerlos y no ingresarlos en las arcas públicas. Hablando claro, sería un caso en el cual el fútbol estaría actuando como financiador de sí mismo a costa del erario público.

Sin embargo, no queda todo ahí, pues lejos de ser un hecho aislado, estaríamos ante un caso en el que, siempre supuestamente, se habrían destapado sospechas de circuitos económicos opacos, desvíos de fondos y una alarmante falta de controles efectivos en la economía. Y aquí, la pregunta no es sólo si hubo irregularidades, sino durante cuánto tiempo existieron.

Mientras la selección de fútbol ha alcanzado la cima del fútbol mundial ganando Copa América y Mundial, la propia federación se enfrenta a una de las mayores crisis de credibilidad de toda su historia.

Desde la propia AFA se ha llegado a insinuar que todo esto se debe a motivaciones de índole político dentro de un entramado de disputas centrado sobre todo en el modelo de gestión del fútbol y un debate que se había iniciado hace un tiempo: la posible entrada de capital privado en los clubes de fútbol.

Otro aspecto que tampoco juega a favor de facilitar la investigación es el cierre de filas que se ha producido por parte de los clubes y los principales actores del sistema, algo que sin duda refuerza la percepción de un sistema corporativo y donde la falta de mecanismos independientes de control se muestra como una de las principales debilidades estructurales del fútbol argentino.

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