Como en casa, en ningún sitio
El Atlético de Madrid vuelve a caer fuera de casa en una jornada clave que le puede alejar de la pelea del título de liga.
Miguel Gómez García
12/7/20252 min leer


Tras la derrota sufrida en Barcelona en jornada adelantada con motivo de la próxima disputa de la Supercopa de España en tierras alejadas del territorio español (un año más), el Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone visitaba el siempre difícil estadio de San Mamés para enfrentarse a un Athletic Club que necesitaba los tres puntos para mantenerse en la pelea por los puestos que dan acceso a competición europea la próxima temporada.
Seis victorias consecutivas (Osasuna, Betis, Sevilla, Levante, Getafe y Oviedo) llevaban los rojiblancos en una carrera por recortar aquella distancia generada en las primeras tres jornadas de liga donde se dejaron hasta siete puntos ante Espanyol (derrota), Elche (empate) y Alavés (empate). Dieciocho puntos seguidos que se han visto dilapidados con dos nuevas derrotas fuera de casa ante F.C. Barcelona y Athletic de Bilbao.
Sin embargo, lo peor de estas dos derrotas fuera de casa, más allá de haber obtenido sólo dos victorias en ocho encuentros, son las sensaciones dejadas en estas dos últimas derrotas.
Si en Barcelona el equipo disputó una primera media hora a muy buen nivel, la fragilidad con la que los azulgranas le dieron la vuelta al marcador evidenció de nuevo la fragilidad del conjunto colchonero cada vez que le toca visitar al F.C. Barcelona desde que Simeone se hiciera cargo del banquillo rojiblanco.
En San Mamés, los rivales ya saben del empuje de la grada y de ese fuego interno que espolea a los leones, máxime cuando les visita uno de los teóricos candidatos al título de liga. Y esta vez no fue excepción, pues salieron los locales con más brío e intensidad que los de Simeone.
Para desahogo de los madrileños, se presentaron sobre el césped de San Mamés con una baja que, a tenor de lo visto en el Camp Nou, va a ser un quebradero de cabeza para Simeone cada vez que no pueda contar con el jugador: Álex Baena. A la de Baena, se sumaban las bajas de Cardoso (lesionado antes del primer cuarto de hora en Barcelona) y la también importantísima de José María Giménez.
Una de las principales enseñanzas del partido de San Mamés es, una vez más, el escaso aporte defensivo de Nahuel Molina al sistema rojiblanco. Algo que se vuelve vital cuando enfrente tienes a un diablo como es Nico Williams. Y para muestra de la intensidad del encuentro, Gallagher, Jaureguízar y Ruiz de Galarreta verían como el árbitro les mostraba la tarjeta amarilla antes de llegar al minuto veinte de partido.
Aunque todo pudo cambiar si el remate de Almada en el minuto diecisiete de partido hubiera terminado en el fondo de la portería local, pero Unai Simón evitó el tanto del argentino con un pie salvador para los suyos.
Entre idas y vueltas se llegaría a los minutos finales de partido a la incomprensible falta de contundencia del gigante Sorloth que perdonó la ocasión más clara de los visitantes. En la contra de esa misma jugada, llegaría el golpe local por mediación de Berenguer. 1-0 y el Atlético sin tiempo para la reacción.
Ausencias al margen, si el Atlético quiere volver a reengancharse a la pelea por el título deberá tomar buena nota de los errores cometidos hasta la fecha lejos del calor de su afición, donde han perdido ya demasiados puntos y que les tiene ahora mismo a nueve puntos del liderato y que le podrían dejar a ocho puntos de la tercera plaza que tiene el Villarreal.
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